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Fondejusticia y Verdad llevó a la Universidad de Salamanca la defensa de mujeres y niñas con la voz de su secretaria ejecutiva, Hilda Lorena Leal

Octubre 8 de 2026

La secretaria ejecutiva de Fondejusticia y Verdad participó en el VIII Congreso Internacional «Derechos Humanos y personas especialmente vulnerables», donde reivindicó las luchas de las mujeres y llamó a proteger sus voces frente a la violencia institucional y digital.

Salamanca, España. Los derechos de las mujeres no son regalos ni concesiones: son conquistas alcanzadas por generaciones que se negaron a aceptar la desigualdad como destino. Con este mensaje, Hilda Lorena Leal Castaño, abogada y secretaria ejecutiva de la Fundación Fondejusticia y Verdad, abrió su intervención en la Universidad de Salamanca y recordó que cada avance lleva detrás la historia de mujeres que exigieron ser reconocidas como titulares de derechos.

Poder votar, estudiar, administrar sus bienes, ejercer una profesión, participar en política o acudir a la justicia en nombre propio es fruto de esas luchas. Leal destacó que reconocerlas supone también asumir la responsabilidad de defender lo conseguido y hacer que esos derechos puedan ejercerse en la vida cotidiana.

«Los derechos de las mujeres y las niñas no aparecieron solos, tampoco son regalos o dádivas de otros», afirmó. Desde esa premisa, situó la dignidad humana como fundamento de su exposición: un valor que pertenece a cada persona por el solo hecho de existir y cuya protección exige especial atención frente a la discriminación y la violencia.

Su ponencia, «La dignidad no se calla: ni una voz menos, por un futuro sin miedo», se desarrolló en el VIII Congreso Internacional «Derechos Humanos y personas especialmente vulnerables» y la V Conferencia Internacional ICSJSD, celebrados los días 29 y 30 de septiembre de 2026, bajo la dirección académica de la profesora María Inmaculada Sánchez Barrios.

Leal participó en la Mesa 6 «Derechos Humanos y Mujeres», moderada por Ángela Figueruelo Burrieza, catedrática emérita de Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca. Compartió este espacio con María Sonsoles Prieto Antona, Ascensión Iglesias Redondo y María Ángeles González Bustos, cuyas intervenciones abordaron la atención a víctimas de violencia de género y los derechos de las mujeres con discapacidad.

Desde su experiencia de más de doce años de acompañamiento a víctimas en Fondejusticia y Verdad, advirtió que las conquistas jurídicas pierden eficacia cuando una mujer encuentra estereotipos, demoras o barreras para obtener protección. Denunciar repetidamente, ser remitida de una institución a otra o recibir una respuesta después de la agresión evidencia la distancia entre el derecho reconocido y su ejercicio efectivo.

«Recibir la denuncia no basta si el Estado deja sola a la denunciante», expresó.

En este contexto, compartió reflexiones del informe «Las queremos vivas. Ni una más. Ni una menos», presentado por la Fundación ante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos en Panamá, en junio de 2026. Los casos examinados en Colombia y Panamá permitieron abordar la acumulación de distintas formas de violencia y las consecuencias de una respuesta institucional insuficiente.

La violencia digital fue otro eje de su intervención. Leal explicó cómo las amenazas, la exposición de datos personales, la difusión no consentida de imágenes íntimas y los contenidos manipulados con inteligencia artificial pueden afectar la seguridad y expulsar a las mujeres de la conversación pública. Cuestionó que la protección se reduzca a recomendarles cerrar sus redes: «La seguridad no puede tener como precio el silencio», sostuvo.

Su mensaje se extendió a las niñas y a su derecho a crecer libres de violencia en todos los espacios. Reclamó entornos donde su palabra sea escuchada, pedir ayuda no provoque vergüenza y participar no implique aprender a vivir con miedo.

Al cierre, reconoció a las defensoras de derechos humanos y vinculó la esperanza con la memoria de las luchas que hicieron posibles los derechos actuales. Su llamado fue a continuar ese trabajo: «Sigamos defendiendo la dignidad hasta que ninguna mujer tenga que elegir entre hablar y estar segura, y ninguna niña tenga que aprender el silencio para sobrevivir».